La DGA en la lucha contra la desertificación

día mundial desertificación

Nuestro planeta pierde su nombre: la tierra fértil se está degradando. Según las estimaciones, 24 billones de toneladas de suelo fértil desaparecen cada año y durante los últimos 20 años se ha perdido una superficie equivalente a la superficie agrícola de los Estados Unidos. Aproximadamente, un tercio de las tierras del planeta se encuentra amenazado por la desertificación. Dicho de otro modo, la desertificación afecta hoy en día a un cuarto de la superficie total del globo.

La Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación define la desertificación como: “la degradación de las tierras en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas” (Artículo 1º de la Convención). La desertificación es un proceso dinámico que se observa en los ecosistemas secos y frágiles. Incluye áreas terrestres (suelo, subsuelo, acuíferos), poblaciones animales y vegetales, y los establecimientos humanos y sus servicios (como terrazas y represas, por ejemplo).

La Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación atribuye el origen de la desertificación tanto a variaciones climáticas como a actividades humanas. La Convención insiste en el hecho de que “la desertificación es causada por interacciones complejas entre factores físicos, biológicos, políticos, sociales, culturales y económicos”.

Las variaciones climáticas: cuando la temperatura aumenta y permanece alta durante varios meses y las lluvias son raras e irregulares, la vegetación crece con dificultad. Se trata de la sequía, término que designa al fenómeno natural que se produce cuando las lluvias han sido significativamente menores a los niveles normales registrados, y que produce graves desequilibrios hidrológicos que perjudican a los sistemas de producción agrícolas.

Las actividades humanas: en los países donde la mayor parte de los recursos económicos dependen de la explotación agrícola, existen pocas o ninguna fuente alternativa de ingresos. Los suelos se empobrecen debido a su utilización excesiva y al abandono o disminución del período de barbecho, necesario para mantener la productividad de la tierra. Esto conlleva la pérdida de materia orgánica, que a su vez limita el crecimiento de las plantas. Todo ello ocasiona una reducción de la cobertura vegetal, dejando los suelos desnudos, que son más vulnerables a la erosión.

Cuando el suelo se degradada y es arrastrado por vientos violentos o por crecidas repentinas de los cursos de agua, las cosechas son más pobres, el ganado sufre y se no se desarrolla como debería. Una de las consecuencias más importantes de esta situación es la disminución de los ingresos de las comunidades rurales. De acuerdo con la Convención, la degradación de las tierras causa la disminución o la desaparición de la productividad de los suelos, de la vegetación, de las tierras cultivadas y del pastoreo, así como de los bosques. En casos extremos, sobrevienen la hambruna y la pobreza, convirtiéndose a su vez en causa y consecuencia de la degradación de la tierra.

Acción conjunta.

Para luchar contra la desertificación se requiere una acción coherente y coordinada que articule el saber, los medios y los conocimientos prácticos de todos. Bajo este esquema los gobiernos del mundo entero han elaborado la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (ver Unidad 14). Esta Convención simboliza el consenso de los países desarrollados y en desarrollo en cuanto a la necesidad de un esfuerzo mundial para luchar contra la desertificación. Este esfuerzo incluye compromisos nacionales específicos para una acción concreta a escala local que combata la desertificación con la mayor fuerza y energía posibles.

Ejemplo de estas acciones en conjunto lo constituyen las puestas en ejecución entre el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Dirección General de Aduanas, que año tras año, lleva a cabo una Jornada de Reforestación en diferentes zonas del país. Estas acciones las realizan los empleados de la DGA que se sienten identificados con el Medio Ambiente y que desean que nuestro país recupere la zona boscosa que ha perdido.

Recientemente, el Presidente Dominicano Danilo Medina, con motivo de la celebración del 05 de Junio del Día Mundial del Medio Ambiente, se trasladó a la frontera Dominico-Haitiana y junto a su homologo Haitiano, el Presidente Michel Martelly, plantaron juntos un árbol de caoba, como expresión de su compromiso con la protección de los recursos naturales de la isla.

Ver: http://aduanasdigital.gob.do/2013/06/06/historico-acuerdo-entre-presidentes-permitira-reforestacion-de-frontera-dominico-haitiana/

¿Cómo luchar contra la desertificación?

La “lucha contra la desertificación” comprende todas las actividades que mejoran las tierras de las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas con miras a un desarrollo sostenible (Unidad 17). Los objetivos de esta lucha son:

1. Prevenir o atenuar la degradación de las tierras;

2. Reparar las tierras y los suelos degradados;

3. Informar y sensibilizar a los afectados por los problemas de la desertificación a cualquier nivel;

4. Mejorar el contexto social: luchar contra la pobreza, mejorar la educación y las condiciones de salud, desarrollar la educación sobre la gestión sostenible de los recursos naturales y evitar los conflictos militares que matan hombres y destruyen el ambiente.

Comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s