EL VALOR DE LAS OBRAS DE ARTE

Sr-Duche-Gonzalez

Antonio Gonzales Duche
Restaurador de las Obras de Arte de la DGA
EL VALOR DE LAS OBRAS DE ARTE UNIVERSAL Y CUAL ES EL VALOR ECONÓMICO DE LAS OBRAS DE ARTE DE LA DGA.

“El  valor económico que pueda representar en cada presente, como en su propio tiempo estará fundamentalmente basado después del autor en el logro estético en su temática correspondiente, técnica, estado de conservación, procedencia, dimensión si hay que tomar en cuenta, trascendencia. Sobre todo la seguridad de que se traten de obras originales”.

Al tratar el valor económico de las obras de artes plásticas, necesariamente tendremos que sobre interpretarlas,   cuadriculando su ontogénesis creador en sí mismo,  y  tratar desde la culminación final de la obra en su tiempo y espacio,  correlacionándose con las articulaciones que las sociedades promueven para erigir sus culturas, tipificando sus mundos, entrelazándose en sus expansiones o sometimientos, creando tendencias que marcarán cada momento, y reconociendo a sus más destacados maestros, quienes muchas veces serán nombrados genios.

Re- interpretando,  digo, más allá de la creación pura, de la obra terminada y presentada, cuando será  retribuida como toda actividad laboral del hombre con una cantidad económica, por la obra como tal, o por el artista, sobre todo  cuando ya en su trayecto ha sido reconocido por los estamentos que los valoran.

Valor que deviene de la autovaloración de su capacidad, o reconocimiento de su creación.  Asunto que en cada tiempo, los movimientos que promueven sus sociedades, establecen, como fue hasta antes de finalizar el siglo  XVIII,  donde era necesario el conocimiento y dominio desde la misma elaboración de los materiales, hasta el estudio de la naturaleza toda para ser desarrollada lo más exactamente posible  los elementos,   aunque en sus mundos ideales, sujetos a reglamentos como la estética, armonía y equilibrio que conducían la ontogénesis de la obra. Iluminarse e iluminar tocando los senderos de la belleza era el fin último.

Obras hoy, transeúntes de los tiempos, paginas de las historias del arte, patrimonio cultural de sus pueblos, en el fondo  invalorables. Quizás poseerlos con todo lo económico invertido sea cuestión de custodiarlos.

En los siglos venideros, finalizado el papel del arte figurativo y de servicio sobre todo político religioso, con el advenimiento de la fotografía como contra parte a su valor testimonial, y la primera guerra mundial que genera al dadaísmo, movimiento que llega al punto de negarse así mismo, en una ruptura total con lo que fue. Habrá que entenderlo contra corriente a los paradigmas, porque sus propuestas ya no estarán regidas por la capacidad de alcanzar la belleza con el dominio de sus conocimientos y, de las exigencias estéticas de entonces.

Cambiando totalmente el mundo del arte y más que todo, el nacimiento de una revolución artística que desafiara nuestros entendimientos como suscitara controversias en sus nuevas formas de expresión que audaces irán haciendo hitos, como irán valorándose por los sentidos  y argumentos dicen significar. Aunque en sus génesis la significancia de los mismos  debían de encontrar un asidero en el transcurrir del tiempo para su re- valoración. Siendo en sus inicios un riesgo que debió de costar difíciles momentos a muchos de sus autores.

Entonces cuál es el valor económico de las obras contemporáneas y modernas?.  Primeramente el hecho de pertenecer a un momento en que el pensamiento del arte se desliga de las dependencias y, desafía descifrando primero a la naturaleza desde sus  recónditos e incidencias, hasta que renuncia al mismo, para re interpretar el arte desde su filosofía de lo que es la existencia, y que hacer el arte  en todo y con todo ilimitadamente, siendo toda obra ya no la expresión de luchas en los mundos invisibles un simple objeto versar desde las intimidades del artista los recovecos de sus fantasmas que muchas veces sino nos explican nos eclipsan.

Dice Angélica Galicia al tratar la segunda guerra mundial y el arte -03-09-2007 en una pagina de internet.

Todos lo sabemos: Estados Unidos fue el vencedor absoluto de la segunda guerra mundial. La devastada Europa lloraba sus ciudades destrozadas, sus muertos, su derrota; en tanto que en la nación líder de américa se sentía la bonanza del triunfo.

Sin embargo, la posguerra no fe precisamente un periodo de paz. La tensión entre EE.UU y la Unión Soviética mantuvo al mundo en vilo durante los años que conocemos como la Guerra Fría.

Este estado de animo mundial se reflejo claramente en el arte, pues mientras en las naciones alineadas con la Unión Soviética se apreciaban las expresiones del realismos socialista, en el occidente, comandando por Estados Unidos, se desarrollo una tendencia abstracta, alejada del compromiso ideológico, cuya materia prima era la espontaneidad del autor y la libre interpretación del receptor.

Aunque el movimiento surgió en París, su epicentro se traslado a EE.UU para huir de la guerra. Artistas e intelectuales europeos influidos respectivamente por la corriente surrealista y por las teorías sobre el inconsciente, exploraron nuevos recursos creativos como la escritura automática y la pintura de acción (action painters).

El expresionismo abstracto se baso esencialmente en el prescindir de las formas tradicionales y naturales, relacionadas con el arte nazi, para dar primacía al color y a  versiones irreconocibles de un modelo real.

Ejemplos de este movimiento artístico son Jackson Pollock, quien hacia gotear colores al azar sobre lienzos de gran tamaño para crear motivos finamico, o  Mark Rothko, y Barnett Newman, quienes aplicaban amplias extensiones de un color en lienzos de gran tamaño, buscando envolver al espectador en el efecto visual de un mismo color.

Otro icono del expresionismo abstracto fue  Franza  Kline, cuyo estilo se caracterizo por los grandes brochazos negros sobre el lienzo blanco.

Y quizá para acallar más rotundamente los ecos del terror de la guerra, surgió un movimiento que pondría al arte hombro a hombro con la publicidad, el pop Art.  Esta corriente es, desde sus principios, polémica. La obra de su máximo exponente, Andy Warhol  es considerada por unos una exaltación del consumo y la cultura de los  EE.UU, al tiempo que otros la conciben como una burlona crítica para ambos.

Todas estas corrientes artísticas pusieron a  EE.UU en la vanguardia artística del siglo XX, lo que dio a este país un enriquecimiento cultural que tiene resonancia en nuestros días. Fue parte casi involuntario del botín de la guerra.

Ese es el valor del arte contemporáneo, relativo no absoluto, superficiales y frívolos, pero influyentes hasta la necesidad de hacernos formar filas con sus producciones. Hasta sentirnos que saberlos nos ha hecho sentir que andamos por las vértebras del arte. Y estamos más completos.

En síntesis. Su representatividad, su testimonio, su reputación (a mayor demanda el precio). Su condición única, es decir no haber sido reproducido el mismo ni parecidos. Su procedencia como haber formado parte de un evento histórico, haber sido propiedad de un personaje célebre, de una colección importante, sobre todo la cotización actual del artista y la prevención de su cotización posteriormente. Etc.

Esos serian algunos de los elementos universales, que nos demuestran que si vamos a incursionar en la adquisición o valoración en este caso,  de nuestro arte contemporáneo y  moderno, necesariamente tenemos que estudiarlo aunque sea someramente para poderlos interpretar sobre la concepción material – visual de nuestra apreciación.

Tomar el momento histórico con el que empieza el arte contemporáneo en la Republica Dominicana, con su visión propia todavía sobre los lineamientos del academismo europeo, para entronizarse en el costumbrismos a manera de tomar su propia identidad antes que el paseo de las transculturaciones en las nuevas generaciones tomen las expresiones dominanantes  y pueda el arte dominicanos versar con las propuestas contemporáneas despojándose el academismo en sus conceptos mas no de sus instrumentos, generando su propio planteamiento y conectándose al lenguaje  del llamado arte universal.

Dice Cándido Geron en su libro: ¨ Maestros de la pintura dominicana¨ de la cual extraemos algunos párrafos: 

El punto de la partida de la pintura dominicana se establece a finales del siglo XIX, es decir a finales de 1980. Si se verifican las fechas de nacimientos y sus inicios en la creación artística de los principales precursores de la misma: Leopoldo Miguel Navarro (1862 – 1908), Luis Desangles Sibilly (1861 – 1940), Enrique García Godoy (1886 – 1947) y Aberlado Rodríguez Urdaneta (1870 – 1933).

Fueron al mismo tiempo, los primeros maestros que registran las artes plásticas dominicanas al logras fundar sus academias y sus propios discípulos. Este corto y convulsionado periodo encontrara, a principios del siglo XX, un abanico de interpretaciones más amplio con la incidencia de Yoryi Morel, Jaime Colson y Darío Suro.

Son ellos, los que rematan el toro de la influencia europea, nos referimos a los estilos neoclásicos y neorrománticos, pues Morel se volcó hacia un paisajismo realista e impresionista muy llamativo en cuanto a ala complejidad exuberante de nuestros paisajes; Colson se encasillo mas bien en un purismo de la forma de tendencia moderna, en el cubismo y en la figuración enteramente anatómica y Suro, por supuesto, en una especia de arte concreto, mezcla de alegoría y erotismo.

Mientras que en Europa, como trascribimos algunos párrafos de Wikipedia, sobre el siglo XIX

El romanticismo del siglo XIX fue la antítesis del neoclasicismo.  La moderación, el racionalismo, la pública inmoralidad serán tajantemente remplazados por el exceso, el sentimentalismo, la búsqueda de crear una moralidad cada vez más inalcanzable. Los ideales cimentados por Rousseau, el precursor ideológico del romanticismo, culminaran en l Revolución francesa, que seria el punto de partida para la creación de una nueva época.

La pintura del siglo XIX no estuvo exonerada del quiebre histórico con su historia. Tampoco lo estuvo de la multitud de corrientes de filosofía del arte. También se dejo influenciar por el fenómeno político francés, la ruptura con el tradicional artista que muestra lo que la monarquía y su aristocracia pretenden. El mundo no esta en orden, y eso pretende  mostrar el nuevo arte, al mismo tiempo que propone un nuevo orden.

Como se puede apreciar la producción de obras de arte obedecen a diferentes circunstancias donde emergen; al tiempo que en Europa, diferentes acontecimientos sacuden, no solo el pensamiento, sino la forma de vida. En el nuevo continente aunque influenciadas por las olas revolucionarias, las artes plásticas en especial la pintura, como hiciera el pintos mexicano  Rivera después de vivencia los diferentes estilos que el siglo XIX  manifiesta en Europa, al volver a México, emprende el arte contemporáneo mexicano, lejos de los planteamientos europeos , como son los mírales que nos legaron.

He allí el costo de una obra de arte contemporáneo y moderna dominicana. Un sentimiento generacional que lleva dentro de si las tórridas corrientes de su historia convulsa, la emigración del viejo continente y su inserción en las artes en el tiempo dominicano.

Esas serán las bases del valor económico de las obras de las artes como es la pintura, la producción de aquellos que ya han fenecido inscribiendo su nombre en la historia de la pintura dominicana. La producción de aquellos que en vida son reconocidos y han trascendido el límite donde las objeciones de los entendidos han concluido. La producción de los que marchan sobre la aceptación de los estamentos y  ya van tomando nombre. De los que andan en la búsqueda de encontrar una puerta por donde su camino pueda vislumbrarse.

Y finalmente de la proposición que respalda atisbar el trayecto del arte, dependiendo de quien o que estamos tratando, donde solo el reglamento  es el  acuerdo mutuo, todo propuesta solo tiene que encontrar un punto.

Cuál es el valor económico de las obras de arte de la DGA?

Como ya hemos visto, hay aspectos que marcan el valor económico de las obras de arte, como es la proposición del artista en su momento histórico, o lo que emerge del artista como pensamiento de un momento, de su propuesta material sobre el soporte, donde se junta su dominio laboral con el intelectual que  puede conectarse con los diversos mundos, o profundizar el propio. Producciones que con su propia fuerza caminar, o serán impulsado por el juicio de la admiración o por los que tienen autoridad de definirlos.

Por el juicio de la admiración, por el reconocimiento de los que al andar en el arte han hecho uno de los tendones de la cultura dominicana. Las obras de la DGA sobre los precios establecidos por los artista en su momento, tienen otro valor mas, haber sido adquiridos con el conocimiento forjado en el estudio de ellos. Por pertenecer a la institución desde un momento en que la dignidad de las institución se enaltece.  Por ser parte de nuestras labores cotidianas. Y por la historia del arte contemporáneo con el ritmo de su propia tambora,  como toda expresión de su estilo hay que entenderlo en sus profundidades, y haber haberlo adquirido para las generaciones. Solo las generaciones sabrán del valor adecuado y como estimarlo.

NOTA…El autor es restaurador de las obras de arte de la DGA

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