De la mata a la taza

En Las Lajas, Altamira, hay mujeres emprendedoras y a mucho orgullo. Sus ancestros quisieron, más no pudieron tener una fábrica de chocolates. Sus abuelas y sus madres, también. Las hijas son tercas y audaces.

Cacao. Materia prima que utilizan las mujeres de Choco Lala de Altamira,  para la producción de lo que era su sueño: El chocolate.

Se han organizado en el Centro de Madres Ana Idalia Navarro. Son 67 emprendedoras. Decididas y alegres.

Como no hay peor diligencia que aquella que no se hace, empezaron a tocar puertas, cuenta Margaret Beltrán, la líder de las chocolateras de Las Lajas.

La fábrica, y el apoyo del Gobierno del presidente Danilo Medina, liberó a estas mujeres trabajar como domésticas en Santiago y Puerto Plata.

 

Inteligentes, se atrajeron un aliado, probablemente el mejor de todos en estos tiempos: Danilo Medina. Se lo ganaron a su causa tan temprano como en la campaña electoral.

Danilo Medina no les falló y se les apareció el 25 de abril del año pasado. Se reiteró dispuesto a cumplir su palabra. Podían contar con su apoyo. Se presentaba a escuchar para ayudar.

«Ahora somos dueñas», dice Nelfry García, en referencia a la fábrica de chocolates Choco Lala.

El sueño ancestral comenzó a construirse con el apoyo del FEDA (Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario) con financiamiento al 5% y un año de gracia para pagar.

Lo primero fue construir una «infraestructura espectacular». Inmediatamente hacerse de las maquinarias: tostador, descascaradora, molino y vibradora.

Mujeres orgullosamente emprendedoras, como Margaret, han cambiado sus vidas. Su testimonio: «Yo me río con la muela de atrás»

Y fajarse a trabajar.

Pronto estarán exportando a Canadá bajo su marca Choco Lala (poca espuma y mucho chocolate).

«Ahora somos dueñas», dice Nelfry García.

Gracias al apoyo del Gobierno, las mujeres de la fábrica Choco Lala estarán exportando próximamente sus productos a Canadá.

Y lo mejor de todo es que la fábrica, el apoyo del gobierno liberó a muchas de estas mujeres de ser domésticas en Santiago y Puerto Plata. «Me trasladaba a trabajar a casas de familia, cuenta una de ellas. Ahora no lo hago».

«Yo me río con la muela de atrás, dice Margaret muerta de la risa.

Si esto no es dicha, póngale usted nombre a toda esta alegría.

El video te lo muestra todo con excelente ritmo y sabor. Las animaciones son fenomenales. También te dejamos unas cuantas fotos.

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